
El mercado de real estate en Argentina es un universo con sus propias reglas, pero para propietarios, herederos e inversores con un terreno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el verdadero epicentro del valor y el desarrollo está aquí mismo, en Capital Federal. Como especialistas enfocados exclusivamente en la venta de terrenos y lotes en CABA, sabemos que el éxito de una operación no es casualidad, sino el resultado de una estrategia profesional.
Meterse en el mercado inmobiliario porteño es como navegar en aguas que cambian constantemente, influenciado tanto por la economía global como por las políticas locales. Para cualquiera que quiera vender una propiedad, y en especial un terreno en Capital Federal, entender este escenario es el primer paso para cerrar un buen negocio. Esto no se trata de colgar un cartel y esperar; se trata de entender qué es lo que un desarrollador o inversor está buscando y cuánto está dispuesto a pagar por ello.
A diferencia de vender un departamento, donde lo que se ve es lo que vale, la venta de un lote en CABA juega con otra lógica. Aquí, el valor no está en lo que ya está construido, sino en lo que se puede llegar a construir. El potencial constructivo, definido por el Código Urbanístico, es la pieza clave que determina el precio y atrae a los compradores correctos. Si usted quiere vender su terreno y obtener el máximo retorno, necesita hablar su idioma.
Esta guía busca, justamente, desarmar este proceso. Queremos darle las herramientas para que la venta de su terreno sea una operación segura, transparente y, sobre todo, rentable. Vamos a tocar temas fundamentales:
Vender un terreno en Buenos Aires no es una simple transacción inmobiliaria; es gestionar un activo con un potencial enorme. La clave del éxito está en un enfoque técnico que destape su capacidad constructiva y lo conecte con los compradores que saben cómo valorarlo.
El mercado porteño siempre está en movimiento. Miremos los números de enero de 2026: el sector tuvo una pequeña recuperación en los precios de los departamentos, con una suba promedio del 0,4% en un mes. Pero ese número general esconde realidades muy distintas. Barrios como Recoleta bajaron un 3,7%, mientras que otros como Retiro lideraron las subas con un 2%. Podés ver más detalles sobre estas idas y vueltas en este análisis del mercado de CABA de La Nación.
Esta volatilidad nos deja una lección importante: necesitás una estrategia bien pensada, sobre todo cuando lo que tenés para vender es un activo tan único como un terreno en Capital Federal.

Cuando pensamos en el valor de un terreno en la Ciudad de Buenos Aires, el primer impulso es mirar los metros cuadrados de superficie. Pero esa es solo una parte de la historia. Para un desarrollador inmobiliario, el dato que realmente define el precio es otro: el potencial constructivo.
En criollo, esto significa cuántos metros cuadrados se pueden construir legalmente sobre esa parcela.
Podemos imaginarlo así: su lote es un recipiente. La ubicación y el tamaño son la base, pero es el Código Urbanístico de CABA el que determina hasta dónde se puede llenar. Por eso, dos terrenos idénticos en superficie, uno en Palermo y otro en Mataderos, pueden tener valores de mercado abismalmente diferentes. Entender esto es el primer paso para no malvender una propiedad y negociar desde una posición de poder.

El "cuánto se puede construir" no es un capricho. Surge de una combinación de factores técnicos dictados por la normativa de la Ciudad. Para entender el valor real, hay que analizar estas variables en conjunto:
La zonificación: Es el "apellido" que el Gobierno de la Ciudad le pone a su parcela. Define si el uso puede ser residencial, comercial o mixto, y sienta las reglas de juego para la construcción, como las alturas máximas o los retiros obligatorios que hay que respetar.
La altura máxima permitida: El Código es claro: no se puede construir a la misma altura en todos lados. Depende de la zona y, sobre todo, del ancho de la calle. Lógicamente, en una avenida ancha se permite más altura que en un pasaje angosto. Esto tiene un impacto directo en la cantidad de pisos que tendrá el futuro edificio.
Línea de Frente Interno (LFI) y Línea Interna de Basamento (LIB): Son dos líneas imaginarias que trazan los límites de la construcción dentro del lote. Definen hasta dónde puede llegar el edificio en los pisos de arriba (LFI) y en la planta baja (LIB), garantizando que se respete el famoso "pulmón de manzana" para asegurar luz y ventilación.
Estos son los pilares, pero un análisis profesional como el nuestro va más allá, estudiando el Factor de Ocupación del Suelo (FOS) y la edificabilidad total, entre otros detalles técnicos.
El método de tasación clásico, basado en comparar su terreno con otros que se vendieron en la zona, muchas veces se queda corto. No tiene en cuenta el potencial de desarrollo que un inversor ve.
Aquí entra en juego la tasación técnica, que analiza el lote desde la perspectiva del negocio inmobiliario.
Comparativa de métodos de tasación para terrenos en CABA
Como se ve en la tabla, si su objetivo es vender a un desarrollador, la tasación técnica es el único camino para saber lo que realmente vale su propiedad. Ignorarla es, literalmente, dejar plata sobre la mesa.
Hay otro concepto fundamental que puede disparar el valor de un terreno: la plusvalía urbana. Imagínese que la Ciudad cambia la normativa y ahora en su lote se puede construir más alto que antes. Esos metros "extra" que se generaron por una decisión administrativa tienen un valor, y los desarrolladores pagan un derecho para poder usarlos. Para usted, como dueño, esto significa que su terreno acaba de volverse mucho más atractivo.
Un desarrollador no compra tierra, compra metros cuadrados de futuro. El valor real de su terreno no es lo que es hoy, sino lo que puede llegar a ser el proyecto que se construya sobre él.
Esto nos lleva a la métrica clave que todo desarrollador tiene en la cabeza: la incidencia. Dicho de forma simple, la incidencia es cuánto cuesta el terreno por cada metro cuadrado que se podrá construir y vender en el futuro. Es el cálculo que hacen para saber hasta cuánto pueden pagarle por el lote y que el negocio les cierre.
Si quiere hablar su mismo idioma, tiene que entender este concepto. Podés profundizar leyendo nuestro artículo que explica en detalle qué es la incidencia y cómo se calcula. Dominar esta idea lo pone en igualdad de condiciones a la hora de negociar.
Vender un lote en el dinámico mercado de Capital Federal no es simplemente colgar un cartel y esperar. Es un camino con etapas bien definidas que, si se transitan con inteligencia, marcan la diferencia entre una venta cualquiera y una operación verdaderamente rentable. Para navegarlo con éxito, se necesita orden, conocimiento técnico y, sobre todo, una estrategia clara como la que implementamos para nuestros clientes.

Acá le desglosamos cada fase para que entienda a la perfección cómo convertir su terreno en un activo líquido, de forma segura y controlada.
Antes de siquiera pensar en precios o compradores, el primer paso es ordenar la casa. Esto significa juntar y revisar toda la documentación clave del terreno. Un expediente incompleto o con alguna inconsistencia puede trabar una negociación avanzada o, peor aún, hacerla caer.
Lo que no le puede faltar:
Tener esta carpeta lista desde el minuto cero transmite profesionalismo y le pone un turbo a todo el proceso que viene después.
Con los papeles en regla, llega el momento de la verdad: definir cuánto vale realmente el terreno. Como ya vimos, una tasación tradicional que solo compara con otros lotes de la zona se queda corta. Aquí es donde una tasación técnica, que se enfoca en el potencial constructivo, se vuelve imprescindible.
Este análisis no solo le dice cuántos metros cuadrados se pueden construir, sino que se traduce en un anteproyecto de arquitectura. Este estudio le pone cara y ojos al edificio que podría levantarse en el lote, con sus plantas, cortes y fachadas. No es un simple dibujo; es la herramienta de venta más poderosa que puede tener, porque le permite al desarrollador "ver" el negocio y confirmar si el proyecto es viable.
Un anteproyecto convierte los números abstractos de una tasación en una visión concreta. Es la prueba irrefutable del valor que ofrece y el argumento central para defender un precio de venta superior.
Ya con el valor técnico y el potencial bien claros, es hora de pensar en cómo va a llegar a los compradores correctos. En vez de quemar la propiedad publicándola en todos los portales inmobiliarios —lo que suele atraer ofertas a la baja—, una estrategia off-market es infinitamente más efectiva.
Este enfoque se basa en presentar la oportunidad de manera directa y confidencial a una red seleccionada de desarrolladores e inversores serios. Antes de salir al ruedo, se valida el precio con referentes del sector, creando una sensación de exclusividad y urgencia que protege el valor de su activo.
La recta final arranca cuando un comprador calificado muestra interés en serio. La charla no gira solo en torno al precio, sino también sobre las condiciones de pago y los plazos. Con la solidez que le dan el anteproyecto y la tasación técnica, su posición de negociación es mucho más fuerte.
Una vez que se llega a un acuerdo, se avanza con la firma del boleto de compraventa. Este es un contrato privado que fija las obligaciones de cada uno y, por lo general, implica el pago de un anticipo, que suele rondar el 30% del valor total.
Finalmente, todo culmina con la firma de la escritura traslativa de dominio ante escribano público. En ese momento, se liquida el saldo pendiente y se formaliza la transferencia de la propiedad. Es el cierre exitoso de la venta, hecho con seguridad y con la tranquilidad de haber maximizado el valor de su patrimonio.
El volumen de transacciones en CABA muestra una clara recuperación, con una proyección de hasta 69.000 escrituras para el cierre de 2025. Este crecimiento, que ya se vio con un aumento del 35% en las operaciones de septiembre de 2025 comparado con el mismo mes de 2024, resalta la importancia de estar bien preparado para capitalizar el momento. Podés leer más sobre la evolución del mercado inmobiliario de Buenos Aires en este informe de Infobae.
Publicar su terreno en los portales más conocidos no siempre es la mejor jugada, sobre todo si tiene entre manos un activo con alto potencial en Capital Federal. Piense en su lote como si fuera una pieza de colección: si la exhibe en todas las vidrieras, corre el riesgo de "quemarla", de que pierda esa aura de exclusividad y termine atrayendo ofertas a la baja. Justo ahí es donde una estrategia de venta off-market, o fuera de mercado, cambia por completo las reglas del juego.
Este enfoque no se trata de esconder la venta, sino de dirigirla con precisión quirúrgica. Consiste en presentar la propiedad de forma directa y confidencial a una red exclusiva de desarrolladores e inversores que ya fueron calificados. Es conectar su oportunidad únicamente con quienes de verdad entienden y pueden pagar el valor técnico del terreno.

En una ciudad tan densa y competitiva como Buenos Aires, los desarrolladores más activos están siempre a la caza de oportunidades únicas. Una estrategia off-market se apoya en esta dinámica para generar beneficios clave que la venta tradicional simplemente no puede igualar.
El primer gran punto a favor es que crea un sentido de urgencia y exclusividad. Al presentar el lote a un grupo selecto, se genera una competencia controlada. Los compradores saben que no es una oferta masiva y que tienen que actuar rápido si quieren quedarse con el activo. Esto, naturalmente, fortalece su posición en la mesa de negociación.
Además, este método protege el valor de su propiedad. Evitar la sobreexposición pública impide que el terreno se desgaste en el mercado. Un lote que lleva meses publicado en portales online suele ser percibido como problemático o con un precio inflado, lo que es una invitación directa a que le tiren el precio abajo. La confidencialidad del off-market mantiene su prestigio intacto.
Una venta off-market no es solo una estrategia comercial; es un trabajo de curaduría. Se trata de filtrar el ruido del mercado para conectar un activo de alto valor únicamente con compradores que tienen la visión y la capacidad para concretar su potencial.
Por último, le permite una validación del precio con expertos antes de cualquier negociación formal. Al compartir la oportunidad dentro de una red de confianza, recibe feedback directo de los jugadores clave del sector. Este proceso ayuda a ajustar y confirmar el valor real de mercado, asegurando que el precio de salida sea competitivo y realista, pero a la vez ambicioso.
Para entender mejor el poder de este enfoque, comparemos la venta off-market con el método de siempre: publicar en portales masivos.
Público vs. Calificado: La venta tradicional atrae a una multitud de curiosos, intermediarios y compradores poco serios. Lo obliga a filtrar un sinfín de consultas para encontrar una oferta genuina. El off-market, en cambio, apunta exclusivamente a un público que ya fue evaluado por su capacidad financiera y su trayectoria en el desarrollo inmobiliario.
Negociación reactiva vs. Proactiva: En el mercado abierto, el precio tiende a negociarse para abajo desde el valor publicado. En una operación off-market, la negociación parte de una base técnica sólida (el potencial constructivo) y se da en un entorno de exclusividad que sostiene, e incluso puede empujar, el valor hacia arriba.
Control del proceso: La confidencialidad le da control total sobre quién se entera de la oportunidad, cuándo y bajo qué condiciones. Este nivel de discreción es imposible de lograr en una campaña de marketing masiva.
En resumen, la estrategia off-market es la herramienta ideal para terrenos con un potencial constructivo importante en Capital Federal. Filtra con eficacia a los curiosos, atrae a los compradores que realmente valoran los metros cuadrados construibles y, lo más importante, protege el valor de su legado, asegurando una transacción más rentable y profesional.
Vender una propiedad, especialmente un terreno en Capital Federal, va mucho más allá de acordar un precio con un comprador. Es un proceso que involucra una serie de gastos, impuestos y trámites legales que, si no se anticipan, pueden llevarse una porción importante de la ganancia esperada.
Para evitar sorpresas y negociar con las cartas sobre la mesa, es fundamental tener un panorama claro de todos los costos involucrados. Pensemos en esto como el mapa financiero de su venta: una guía detallada para que sepa exactamente cuánto dinero le quedará una vez que se firme la escritura.
Al momento de vender, hay ciertos desembolsos que son parte del juego. Tenerlos en el radar desde el principio lo va a ayudar a calcular sus números reales y a no llevarse un chasco más adelante.
Acá le detallo los principales:
Honorarios de la escribanía: El escribano es la pieza clave que le da validez legal a la operación. Si bien por costumbre es el comprador quien lo elige y paga la mayor parte de sus honorarios, como vendedor le corresponde cubrir los gastos para dejar el terreno "en orden". Esto incluye la gestión de certificados y la cancelación de cualquier hipoteca o embargo que pudiera existir.
Honorarios profesionales: Si decide trabajar con una firma especializada que se encargue de la tasación técnica, el estudio de factibilidad y la estrategia comercial, sus honorarios son su principal inversión. Generalmente es un porcentaje del precio final, y es un costo que se justifica solo: un buen asesoramiento no solo agiliza la venta, sino que maximiza el valor de su lote, logrando un negocio mucho más rentable.
Gestoría y certificados: Antes de poder vender, necesita demostrar que el terreno está libre de deudas y problemas. Para eso, se tramitan certificados de dominio (quién es el dueño) y de inhibiciones (si el dueño puede vender). Son trámites administrativos que tienen un costo y corren por su cuenta.
El tema impositivo puede parecer un laberinto, pero en realidad se resume en una pregunta clave: ¿cuándo compró el terreno? La respuesta a eso define qué impuesto le toca pagar sobre la ganancia que obtenga.
Impuesto a la Transferencia de Inmuebles (ITI): Si es dueño del terreno desde antes del 1 de enero de 2018, le corresponde pagar el ITI. Es una alícuota fija del 1,5% sobre el valor de venta que figura en la escritura. Ojo, hay una excepción importante: si va a usar ese dinero para comprar o construir su próxima (y única) vivienda, puede tramitar un certificado de no retención y quedar exento.
Impuesto a las Ganancias Cedular: Ahora bien, si adquirió el terreno a partir del 1 de enero de 2018, el juego cambia. En este caso, lo que se paga es el Impuesto a las Ganancias. La tasa es del 15%, pero no se aplica sobre el total, sino sobre la ganancia real: la diferencia entre el precio al que vende y el precio al que compró, ajustado por inflación.
El dato de la fecha de adquisición es crucial. No es un detalle menor, define por completo el esquema impositivo de su venta y el impacto en su bolsillo.
Además de los impuestos sobre la ganancia, hay otro tributo que entra en la ecuación: el Impuesto de Sellos. Es un impuesto provincial que en la Ciudad de Buenos Aires grava los contratos de compraventa. La alícuota es del 3,6% sobre el valor de la propiedad.
La costumbre en CABA es que este costo se reparta en partes iguales entre comprador y vendedor (1,8% para cada uno), aunque siempre es algo que se puede conversar y negociar en la operación.
Finalmente, y sobre todo en operaciones complejas como las que involucran una sucesión, tener un respaldo legal es fundamental. Un equipo de abogados que revise cada papel, le asesore en la redacción del boleto y supervise la escritura es la mejor garantía para que todo el proceso sea transparente, seguro y sin dolores de cabeza.
Después de este recorrido, queda claro que el mercado de real estate en Argentina, si bien tiene sus complejidades, está lleno de oportunidades para quien sepa cómo moverse en Capital Federal. Vender un terreno en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires no es cuestión de suerte, sino de aplicar una estrategia inteligente que combine conocimiento técnico, una red de contactos sólida y una negociación llevada con oficio.
Hemos desglosado todo el proceso: desde cómo descubrir el verdadero valor que se esconde en el potencial constructivo de su lote, hasta la ventaja competitiva que le da una venta off-market. No son detalles menores; son precisamente los factores que marcan la diferencia entre una venta común y una operación que realmente le cambie la ecuación financiera.
Para cuidar el valor de lo que tanto le costó, es fundamental rodearse de profesionales que hablen el mismo idioma que un desarrollador y que entiendan el potencial real de su tierra. Necesita un equipo que no vea solo metros cuadrados de suelo, sino que visualice los metros cuadrados de un futuro proyecto.
Un abordaje integral, que cruza una tasación técnica precisa con una red comercial potente, no solo le garantiza el mejor precio posible. También le asegura un proceso de venta ágil, seguro y transparente de punta a punta.
Su terreno en Capital Federal no es solo una propiedad. Es una oportunidad única, y como tal, merece ser gestionada con la máxima profesionalidad para transformar su potencial en el mayor retorno posible para usted y su familia.
Manejar la venta de un lote se parece mucho a la gestión de los grandes emprendimientos inmobiliarios en CABA, donde cada decisión técnica tiene un impacto directo en la rentabilidad final. La diferencia la hace el equipo que tenga a su lado para orquestar cada movimiento.
Si está pensando en vender su terreno, el primer paso es lógico y fundamental: conseguir una valoración que refleje su auténtico potencial constructivo. Ese análisis inicial es el cimiento sobre el cual se construye toda la estrategia de venta, y es lo que le asegura no dejar plata sobre la mesa.
Un buen asesoramiento le va a permitir anticipar costos, optimizar la negociación y, en definitiva, tener el control de la operación. Es la decisión más inteligente para convertir su activo en un resultado concreto y que lo deje más que satisfecho.
Cuando llega el momento de vender un lote en el mercado inmobiliario porteño, es normal que aparezcan un montón de dudas. Vamos a responder las preguntas más comunes para despejar el panorama y que pueda tomar la mejor decisión para su patrimonio.
La diferencia es abismal y está en el enfoque y la estrategia. Una inmobiliaria de las de siempre va a tasar su terreno mirando lotes parecidos que se vendieron por la zona. El valor, para ellos, se basa casi exclusivamente en la superficie y la ubicación. Su meta es encontrar un comprador, sea quien sea.
En cambio, una firma especializada como la nuestra pone el foco en el potencial constructivo. Hacemos una tasación técnica para saber exactamente cuántos metros cuadrados se pueden levantar ahí, y eso es lo que destapa el verdadero valor del terreno para un desarrollador. Con ese número en mano, aplicamos una estrategia off-market: conectamos su propiedad directamente con nuestra red de compradores calificados, optimizando así el precio y los tiempos con un equipo técnico y legal que trabaja codo a codo.
Lo primero, antes que cualquier otra cosa, es tener los papeles al día. Esto significa que la declaratoria de herederos tiene que estar inscripta en el Registro de la Propiedad Inmueble. Ese es el documento que confirma que ustedes, los herederos, son legalmente los nuevos dueños del lote.
Una vez que la titularidad está clara y ordenada, el siguiente paso clave es conseguir una tasación técnica profesional. Esta evaluación le va a decir cuál es el potencial de construcción de su terreno, permitiéndole entender su valor real en el mercado de desarrolladores antes de sentarse a negociar con nadie.
La plusvalía urbana es ese valor extra que gana un terreno cuando un cambio en la normativa permite construir más metros de los que se podía antes. Como ese valor agregado lo genera una acción del Estado, en CABA está sujeto a un impuesto que paga el desarrollador.
Para usted, como dueño, entender la plusvalía es fundamental porque aumenta de forma directa el potencial y, por lo tanto, el precio de venta de su lote. Un desarrollador siempre va a pagar más por un terreno donde puede construir un proyecto más grande y rentable. El mercado de CABA es muy dinámico; para que se haga una idea, mientras las consultas por ventas de departamentos cayeron un 13,2% interanual en noviembre de 2025, se espera una recuperación gradual para los terrenos en la ciudad durante 2026. Si le interesa el tema, puede leer más sobre estas tendencias del mercado inmobiliario porteño en Síntesis Porteña.
En Factibilidades, nuestro enfoque técnico y nuestra agenda de contactos nos permiten sacarle el máximo jugo al valor de su terreno en Capital Federal. Si busca una tasación profesional de verdad y una estrategia de venta pensada para obtener la mayor rentabilidad, déjenos sus datos en https://www.factibilidades.com para que lo contactemos. Vender su terreno al mejor precio es nuestro objetivo.
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